DEA 10.1 Sistema conceptual y límite de la discursividad

Hola amigos,

esta temporada muy liado con los cursos de ideación en IED, y con la organización de el livingLAB de UCB, pueden ver los avances en entrenatucreatividad.com.

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PROPUESTA DE AMPLIACIÓN DEL MARCO TEÓRICO

10. TEORÍA DE LA EXPERIENCIA
10.1 Sistema conceptual y límite de la discursividad
10.2 Teoría empírica según Popper
10.3 Complejidad como ground epistemológico de la creatividad

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10.1 Sistema conceptual y límite de la discursividad

En ¿Qué es la filosofía? 1 (Deleuze, G. y Guattari, F. 2009) encontramos un esquema que nos permite pensar cómo ampliar una teoría de la creatividad desde los abismos epistemológicos en los que nos dejan los marcos teóricos que hemos conocido: la metafísica de Kant en la que el genio manifiesta una aparición de la idea como objetividad máxima; las normas y artefactos simbólicos en memes de campos que en sus ámbitos son replicados por los creativos sin más de Csíkszentmihályi; los creadores en micromedios de Moles que reorganizan átomos de cultura en una sociodinámica de mosaicos cuasi-azarosos por circuitos de difusión.

Plantear una vía sobre ese abismo, en ese desgarramiento, es una cuestión de disciplina; y los diversos modos de enunciar lo que afirmamos como “creencia justificada como verdad”  2 (Platón cit. wikipedia/episteme) sobre la opinión, posibilitan unas formas de certeza con ese modo de enunciar y un ámbito de medida de esa certeza en la clase de los enunciados básicos permitidos; ya que el ámbito que un enunciado concede a la realidad es algo así como la “holgura” (o el grado de libertad) que la otorga 3 (Popper 208 148).

Por ejemplo para Deleuze y Guattari, en el texto comentado, al enunciar en filosofía, en arte o en ciencia nos hallamos ante unas disciplinas diversas en el modo de inaugurar las palabras; se podría decir en la cierta forma de philia a inaugurar la forma, a habitarla, a complacerse en ella 4 (Poética del espacio. Gaston Bachelard 2000 11).

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El cerebro, según los autores, traza en el caos; el cerebro es la junción (que no la unidad) de tres planos 5 (Deleuze / Guattari  2009 209) y el caos no es un vacio que es una nada, es un virtual 6 (Deleuze / Guattari  2009 117); su imagen es una metáfora de un “mar de Dirac”–.

El caos es un virtual que se define menos por su desorden que por la velocidad infinita a la que esfuma cualquier forma que se esboce en su interior 7 (Ibíd.), problema común a filosofía y ciencia pero en el que trazan sendos cortes que manifiestan su posibilidad de enunciación y sus límites de discursividad.

Para los autores existen tres diferencias esenciales al plantear la comparación de dos de las disciplinas de trazar planos en el caos –la filosofía, la ciencia y el arte quieren que desgarremos el firmamento y que nos sumerjamos en el caos 8 (Deleuze / Guattari  2009 203)-.

Primera.

La Filosofía traza un Plano de Inmanencia en el que los conceptos son formados así como partículas consistentes que solapan del caos movimientos infinitos. La Ciencia renuncia al infinito para adquirir una referencia capaz de actualizar lo virtual, solapamiento de unos límites y unas variables, unas coordenadas del Plano de Referencia.

La ciencia es paradigmáticala filosofía era sintagmática 9 (Deleuze / Guattari  2009 125). Lejos de distribuir unos puntos cardinales que organizan los sintagmas sobre un plano de inmanencia, el nombre propio del sabio erige unos paradigmas que se proyectan en los sistemas de referencia necesariamente orientados.

Segunda.

La segunda diferencia atañe más directamente al concepto y la función. El plano de inmanencia es un plano de condensación, los conceptos son incondicionados, inseparabilidad de las variaciones. En el plano de referencia científico, a la función pertenecen la independencia de las variables y relaciones condicionables.

En un caso tenemos un conjunto de variaciones inseparables bajo una “razón contingente” que constituye el concepto de las variaciones; en el otro caso, un conjunto de variables independientes bajo una “razón necesaria” que constituye la función de la variable 10 (Deleuze / Guattari  2009 126).

Finalmente.

Se produce una yuxtaposición de referencia en ciencia o una superposición de estrato en filosofía, diferencia imposible de salvar entre ciencia y filosofía 11 (Deleuze / Guattari  2009 129).

El modo de enunciación en la filosofía tiene como intercesor ideal al personaje conceptual y la ciencia al observador parcial, que es como un ojo en el vértice de un cono 12 (Deleuze / Guattari  2009  130) y cuyo papel consiste en percibir y experimentar 13 (Deleuze / Guattari  2009 131, negrita son cursiva en los autores); reduciendo el azar de la entropía e introduciendo información, es decir, reducción progresiva del azar 14 (Piñuel / Lozano 2006 246).

Ya Maxwell suponía un demonio capaz de distinguir en una mezcla las moléculas rápidas de las lentas, de alta y baja energía […]  La física de las partículas necesita innumerables observadores infinitamente sutiles. Cabe concebir unos observadores cuyo emplazamiento es tanto más reducido cuanto que el estado de cosas pasa por cambios de coordenadas. Por último, los observadores parciales ideales son las percepciones y afecciones sensibles de los propios functores […] Los observadores parciales son sensibilia que se suman a los functores 15 (Deleuze / Guattari  2009 132, negrita son cursiva en el autor).

Horizontes de estratos superpuestos de la Filosofía y campos de referencias con bifurcaciones, aceleraciones y desaceleraciones 16 (Deleuze / Guattari  2009 124) de la Ciencia que nos dan a entender la posibilidad de las cuestiones planteadas supra, el cómo de las condiciones de posibilidad de una teoría sobre creatividad.

Arqueología en interferencia al plano de inmanencia de la Filosofía, en la que el sujeto metafísico deviene nihilismo activo al apagarse el XIX. El amanecer del nuevo siglo alumbró un mirar el positivo mundo desencantado 17 (Prigogine / Stengers 2004  55 y sig.); que la Ciencia observa parcialmente en la obsesión, más que de su propia unidad, de un plano de referencia constituido por todos los límites o linderos bajo los cuales se enfrenta al caos 18 (Deleuze / Guattari  2009  119).

Una especie de laberinto en forma de malla (mesh), […]  y que resulta más adecuada a la marcha de la ciencia actual que aquella otra imagen de un camino único, ya fuese tortuoso o recto. En el laberinto todas las vías conducen a alguna parte y se recortan indefinidamente unas a otras 19 (Moles, A. 1986  93). Gran interferencia cerebral, junción entre el concepto, la sensación y la función que puede que haga surgir el orden del ruido, sistemas 20 (Luhmann  1998  168); o el hacer surgir formas del caos 21 (Moles 1986 129 y sig.).

La función en la ciencia determina un estado de cosas, una cosa o un cuerpo que actualiza lo virtual en un plano de referencia y en un sistema de coordenadas; el concepto en filosofía expresa un acontecimiento que da a lo virtual una consistencia  en un plano de inmanencia y en una forma ordenada. El campo de creación respectivo se encuentra por lo tanto jalonado por entidades muy diferentes en ambos casos, pero que no obstante presentan cierta analogía en sus tareas: un problema, en ciencia o en filosofía, no consiste en responder a una pregunta, sino en adaptar, coadaptar, con un “gusto” superior como facultad problemática, los elementos correspondientes en proceso de determinación (por ejemplo, para la ciencia escoger unas variables independientes adecuadas, instalar al observador parcial eficaz en un recorrido de estas características, elaborar las coordenadas óptimas de una ecuación o de una función) 22 (Deleuze / Guattari  2009 134, negritas son cursiva en los autores).

Y en esa transcripción del discurso sobre creatividad cargado de interferencias –catástrofes generalizadas, centros organizadores  x (Thom 2008)-, se trazan y deslizan líneas ante el abismo, en el desgarramiento.

Van desde el plano de inmanencia en el que los conceptos condensan aún como dimensión co-creadora las resonancias de los supuestos de la imaginación, la intuición y la inspiración; hasta intentar el trazar las coordenadas del pensar referencial que, diríamos, hace “táctil” el enunciar al error o la falsedad sobre creatividad. En sus estados de cosas, cosas o cuerpos, en sus objetos y palabras, en su enunciar.

[L]a verdad no es sino la rectificación de una serie de errores” 23 (Bachelard cit. en Moles 1986 120). En ese hacer Abraham Moles diferencia entre la Ciencia establecida y la Ciencia en proceso de ser hecha 24 (Ibíd.): este individuo en errar constante en medio de constricciones, movido por todo el frenesí explorador que él extrae de un exceso de energía mental (la pasión de la investigación), se siente allí “libre” en la medida que “la libertad es la consciencia de las constricciones, de la opresión” (Marx), y en esto es en lo que el científico se distingue más del artista, el cual atraviesa bonitamente los rígidos muros de la opresión logificada (Magritte) 25 (Moles 1986 121)

En este punto del DEA comenzamos el Método heurístico de mezcla de dos teorías 27 (ver supra pág. 15) en el que intentamos aportar un nivel de originalidad al campo de la creatividad y correlativamente mucho mayor el riesgo de esterilidad de la “divagación mental” que se encuentra en su origen.

Contamos para ello con las metodologías operativas que hemos renovado mediante la aplicación de las técnicas ARS supra 28 (Caps. 4, 5), y los límites que hemos dibujado sobre la teoría estructuralista de la creatividad propuesta por Moles 29 (Cap. 7, 8).

Estos esfuerzos basados en el “¿Por qué no?” 30 (Moles 1986 121) suponen el dinamismo de asumir un riesgo 31 (Ibíd.). Pero en ese proceso riesgoso lo esencial es conocer cómo posibilitar lo máximo posible la detección del error en lo que decimos y podemos hacer; en lo que se debe decir o puede ser callado si “la verdad surge del error con mayor facilidad que lo puede hacer de la confusión mental” 32 (Bacon cit. Moles 1986 122)

Un sistema conceptual que logra articular sus errores en una coordenada de consciencia de las constricciones posibilita la imagen para una teoría empírica, en la que exista en su diagrama, al menos, un radio (o un sector muy estrecho) prohibido por dicha teoría33 (Popper 2008 107) en la totalidad de todos los mundos de la experiencia posibles 34 (Ibíd.).

Nuestro empeño creativo en esta ampliación teórica busca poder hablar del “mundo real” o “mundo de nuestra experiencia” (Popper 2008 48) de modo empírico (en el sentido que doy a esta palabra: es decir, si es refutable) 35 (Popper 2008 97); escogiendo unas variables independientes adecuadas, instalando al observador parcial eficaz en un recorrido de estas características, elaborando las coordenadas óptimas de una ecuación o de una función sobre creatividad.

Previo al objetivo de una operatividad empírica de cualquier teoría debemos de plantearnos el requisito de la compatibilidad o coherencia, como primera condición que ha de cumplir todo sistema teórico, ya sea empírico o no 36 (Popper 2008 109). Para ello desarrollamos en el Cap. 11 un sistema conceptual basado en la aplicación de la teoría de la relevancia de Sperber y Wilson hacia una teoría de la relevancia creativa.

El mestizaje teórico supone un riesgo y una posibilidad improbable de orden, pero ante ese peligro de la “divagación mental” podemos optar por lanzar una red para apresar  aquello que llamamos “el mundo” (Popper 2008 72) lo más creativa posible y asegurarnos de establecer un método que nos permita diferenciar con claridad la especulación infructífera de la metafísica con valor para la ciencia empírica (Popper 2008 47)

Popper propone Un programa y una imagen 37 (Popper 2008 134 y sig.) de cómo dibujar un círculo en un sistema de enunciados en el que en una tesis podamos delinear, desde el sistema conceptual bocetado en esta ampliación teórica del DEA, hacia unos segmentos de una teoría que tenga más ocasiones de ser refutada por la experiencia 38 (Popper 2008 135).

En las siguientes páginas atenderemos sucintamente a cómo nos propone el autor entender dicho método.

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